Silencio

 ¿Alguna vez has tenido ganas irreprimibles de gritar o de llorar a todo lo que da? Sientes que se origina desde lo más profundo de tu ser y percibes cómo se acumula en el estómago, cómo rapta por el pecho y cómo te molesta la garganta.  

Pues así me encontraba hace un año. 


Una mañana desperté con un ardiente deseo de hacer una canción. La necesidad me inquietaba tanto que, en cuanto pude, tomé mi guitarra y me puse a tocar algunos acordes con la esperanza de hacer algo nuevo. Mi guitarra siempre ha sido mi fiel compañera para estos casos.  


Pero nada surgió. Me frustré. Soy presa fácil de la desilusión.


Cada día, sin embargo, volvía a mi guitarra con esa creciente necesidad de hacer una canción, era igual a esas ganas de gritar de las que hablé al principio. Mas nada sucedía.  


De modo que, para no quedarme con las ganas de grabar algo, desempolvé una vieja canción que hice unos ocho años atrás a partir de una melodía que me inventé cuando era chiquita, a la edad de seis o siete años. Decidí arreglarla pues su letra no me convencía, así que traté de canalizar ese enorme deseo de hacer música y me puse manos a la obra. Esto apaciguó aquello que tanto me hacía ruido.  


La canción vieja (llamémosla Ruido jaja) terminó siendo una carta a mis episodios ya escasos de ansiedad.  



Y dije entonces «¡Simón! Ya quedó eaea». Demoré unas horas en reescribirla y de inmediato la pasé a Cubase, el software con el que grabo mis canciones. Pero me hallé frente a la terrible situación con la que siempre me topo cuando voy a grabar… ¿Cómo va a sonar? ¿Qué estilo tendrá? ¿Qué le pondré?  

No me agobié, hice una base simple, era algo movido, distinto a lo que acostumbro. Grabé instrumentos y la voz. Cuando la escuché, la odié jaja. Quería aventar todo por la ventana y darme por vencida. No me gustó ni porque le cambié acordes para que sonara más a lo que quería transmitir, es decir, algo triste. A fuerza quería expresar tristeza, como un alarido de dolor. Ya sé que suena ridículo. La escuché un montón de veces más y descubrí que hacía falta un reproche, algo que echar en cara a la ansiedad que llegó a mi vida cuando tenía 19. Sí, eso era. Pero ¿Cómo lo haría? No se me ocurría nada, tenía secas las ideas. Fue cuando pedí ayuda. Recurrí a mi mejor amigo, mi vida, el que mejor me conoce y el mejor artista del mundo pues, vaya, el hizo este mundo tan bello, con un perfecto orden.


Sip, le pedí ayuda a Dios.  


Francamente ya había recurrido a él desde que desperté con aquella inquietud. Me la pasaba pidiéndole que me ayudara a hacer esa canción que tanto, tanto quería componer. 

Vale. Pues me puse en las manos de mi Jesús y no me lo van a creer. Salió. Tanto letra como melodía. Enseguida añadí la parte nueva a Ruido y una vez terminada la maqueta, se la mostré a mi papá. 

Su cara me lo dijo todo: no le gustó nada jajajqjajs. Pero él dijo «oh, está bien, sí. Deberías repetir esa parte, porque solo aparece una vez» refiriéndose a la parte que le agregué gracias a Dios. 

«Oye , mejor convierto esa parte en otra canción» respondí entre entusiasmada y frustrada, a partes iguales, pero con esperanza ya que no dejé de poner mi intención en oración.  


Creo que esa misma noche que metí berrinche y dije «nel, no me voy a dormir hasta que no haga esa nueva canción. Total, ya tengo lo que puede ser el coro».

Descargué una app de piano virtual, pulsé teclas al azar y sopas. Se dio que encontré una melodía que, curiosamente, encajaba con esa parte nueva de Ruido.


¡Ya la tenía! Me dormí a gusto y le di gracias al Señor por haber atendido mis plegarias.  


Solo me faltaba la letra.  


Esta situación coincidió con el novenario de aniversario luctuoso del hermano mayor de mi papá, mi tío Alejandro. Por cierto, a él, que en paz descanse, le escribí «Otro día». Esa canción es para él y aunque la subí en el aniversario luctuoso de mi abuelita Paz, no es para ella. Es solo que… bueno, es otra historia. Dime si quieres que te la cuente jiji. 


En fin, me faltaba la letra.  


Llegó el último rosario del novenario. Así como llegó se fue. Se terminó, no quedó nada ni nadie excepto el vacío que mi tío dejó. Entonces vi a su familia, me conmovió cómo se encontraban. Me llenó de mucha tristeza el no poder consolarlos, el no poder hablar abiertamente de que la muerte es solo un encuentro con Cristo, con el amor mismo. Es llegar a la verdadera morada. No supe cómo comunicárselos, dudaba si era prudente hacerlo... 


¡Ah! Detesto no ser valiente y aventada. Caramba, denme mil zapes.  


El silencio, el hecho de que todos los que habían asistido se habían ido, me dio la pauta para iniciar una historia. 


A las 9:40pm tomé mi libreta y me puse a escribir, a describir una noche triste, a hablar de la tristeza que tanto quería gritar para que saliera de mí.  


Silencio, se despidieron y han partido 

Ahora todo el lugar evoca una noche triste 

No hay nada que celebrar 

Familia y amigos que estuvieron conmigo 

Ya duermen y soñarán 

En cambio, yo hago un esfuerzo para no llorar. 


No me gustan las noches. No me gusta dormir, por eso traigo unas ojeras que te espantan. En las noches termino siendo yo, con el peso de mis días, las heridas que producen mis malos actos, los recuerdos de bonitos momentos que ya no están. Soy yo, todo eso y el arrepentimiento de las cosas que hice y de las que no. 

Desde luego que eso se aligeró desde que se dio mi conversión y desde que trato de llevar una vida en Cristo. No obstante, mientras escribía, rememoré cómo era mi vida antes.  

De nuevo me ubiqué sola, con ganas de que el día nunca terminaste porque la noche era el martirio de mi consciencia. 


¿Qué sigue? Los días no son suficientes 

Seguramente en otra parte mantienen encendida la luz 

No quiero quedarme aquí conmigo misma 

Mis miedos y el pasado me gritan 

No quiero ir a dormir. 


Tras estas líneas viene un intermedio con una flauta que encontré en el banco de efectos de mi teclado controlador. Es en realidad el coro de esa vieja canción. Sirvió de algo. De mucho, diría yo. 


Arrastró los pies e ignoro el cansancio  

Ya son más de la tres 

Afuera no hace frío 

Quiero salir de mí. 


Lo siguiente… bueno, es bastante sencillo. Antes mi vida era un horror, me daba cuenta, pero no lo aceptaba. Mis propios errores me hundieron llevándome al fondo de mi miseria. Me descubrí indefensa, pequeña y supe que tenía que mirar al cielo porque de allá provenía la luz que me guiaría a la salida, cómo lo cuento en «voy contigo». 


Suspiro 

me estoy quebrando pero miro 

La esquina de mi habitación 

Hay un retrato tuyo  

Señalando tu corazón 


En la esquina de mi cuarto tengo pegado un póster del Sagrado Corazón de Jesús. Antes, aunque no era practicante, solo creyente y de las que están mal informadas respecto a Dios, igual lo tenía pegado. Me transmitía seguridad. Un par de veces lloré frente a esa imagen pidiendo ayuda, porque ya sentía piquetes en las costillas. Como bonus: cuando era niña, en una parroquia le pedí un favor al Sagrado Corazón, el cual me concedió así, sin chistar.  


Me rindo. 

A ti es a quien necesito 

A ti, a quien tanto he lastimado  

Y no se cansa de perdonar 

Palabras no hacen falta  

Solo basta con ver de cerca mi miseria 

Desde que te abandoné. 


Sin Dios soy tristeza, mentiras, dolor... Sin Él ni siquiera sé quién soy ni a dónde voy o qué hago aquí. 


El resto de la letra vino meses después a partir de un versículo bíblico «Quédate con nosotros, Señor que se hace tarde y anochece». Pero en mi caso, ya era de noche. 


Quédate que se hizo tarde  

Y mis noches son más oscuras 

Pero tú me das la vida entera 

Si cambias el orden de las letras, diría eterna jiji. 

Me rindo. 


Así que sí. Así surgió Silencio. La historia de lo mucho que necesitaba a Dios en mi vida. Por fin pude sacar de mí esa pena de no tenerle para verla, o mejor dicho, escucharla. Y me gusta. Suena bien. Lloré como cerdito enjaulado cuando la escribí. Mi mamá lloró porque me vio llorar.  



Primer borrador

Borrador

Letra final
Letra final


Con esta anécdota comprendí que no puedo hacerlo, Señor Jesús. No sin ti. 


Sip, lo dije. Dije el título de mi EP muajajaja okno ay ._. 


Uy no, el chisme de mi EP está bien bueno. Algún día lo colgaré por aquí. 





Puedes seguirme en intagram y twitter. En todos lados me encuentras como Dixie Giss.


¡Nos leemos pronto!

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